Este es un aspecto muy importante del aprendizaje de las técnicas de supervivencia. Sin práctica guiada pueden suceder dos cosas: en primer lugar, nos arriesgamos a que cuando finalmente enfrentemos una situación de emergencia no estemos totalmente preparados, o que nos demos cuenta de que nuestra preparación teórica es insuficiente.
Por algo es que entre los militares se valora ampliamente el desarrollo de experiencias prácticas como los ejercicios militares, y la participación de sus efectivos en fuerzas de paz, pues si bien estas experiencias no son en realidad como la guerra, se aproximan más que los simples ejercicios teóricos y por otra parte, se hacen de forma medianamente controlada.
Un soldado que, por haber participado en misiones de paz, por ejemplo, conoce ya diversos tipos de trampas caza bobos, el terreno de una zona de conflicto, etc. estará mejor preparado para combatir que un soldado que no sabe nada de esas cosas, o que simplemente las conoce por haber leído acerca de ellas.
En segundo lugar, si no tenemos práctica guiada, es posible que, o bien no practiquemos nada, con lo cual no podremos fijar bien en nuestras mentes los conocimientos teóricos que hemos adquirido, o bien haremos las prácticas por nuestra cuenta, incurriendo en riesgos netamente innecesarios y desaprovechando muchas oportunidades para aprender más y mejor.
No existen entradas relacionadas.
